mar
15
2012

EL CORAZÓN Y SUS EFECTOS (y II)

Sigue…

El amor y el miedo son las emociones contradictorias y definitivas que determinan nuestra vida! Como muestra, un botón, aunque no soy quien para hablar del amor, pues es algo que siento dentro y me es difícil explicarlo… e incluso alguna vez vivirlo! Intentaré describir brevemente su recorrido en mi vida, desde el miedo al amor, como casi todos hacemos. La actitud conmigo de algunas de las personas queridas que pasaron por mi vida provocaron que yo me considerara un ser aparentemente raro, miedoso e indefenso ante la vida. Sin quererlo, por decirlo de alguna manera me intoxicaron, enviándome mensajes sutiles y dañinos sobre mí mismo… aunque fuera bajo expresiones de cariño. Eso me convirtió en alguien algo cabizbajo y con un fondo triste, a pesar de la máscara positiva y sonriente que tuve que ponerme para ser aceptado por los demás! A la gente no le gustan los problemas… de los demás!

De vez en cuando y en la soledad conmigo mismo donde me refugiaba, me sentía sólo y temeroso ante los demás y ante mi propia vida! Pero, sin duda, lo más positivo de mí mismo estaba en mi corazón, por entonces escondido de mí mismo y de los demás, por miedo a que mi dolor escondido fluyera de nuevo o al miedo a ser de nuevo herido! Y acepté con resignación la soledad como un refugio seguro, aunque, sin saberlo, estaba privándome del amor en mi vida! Desde luego, no era feliz, nunca lo fui… y ahora lo recuerdo y lo reconozco, con pena! Más que nada porque sin amor no hay felicidad que valga…

Pero un día fui capaz de rebelarme ante la situación! Me caí y, como un superviviente que era, tuve que levantarme, de nuevo! Y entonces, con valentía, cuestioné por qué no era tan feliz como, en el fondo, deseaba y deseamos todos! Esa tristeza interior -que no es más que la renuncia a uno mismo y a lo que uno siente-, reiterativa y tozuda me lo impedía! Y comencé a andar de nuevo, pero ya hacia mí mismo! Y, tiempo después, la vida me regaló la singular oportunidad de verme a mí mismo en quien hoy amo… y resonó, me reconocí en ella, invitándome a liberarme de mis ataduras y a ser valiente ante el amor que sentía! Supongo que el amor llama al amor… y yo estaba escuchando, bien atento! Me dí cuenta entonces de que todo aquello que nuestro corazón ansiaba compartir, estaba ya dentro nuestro y solo pugnaba por salir! Pero, como no podía ser de otra manera, mi mente, en un primer momento, me asaltó con miles de pensamientos que evocaban experiencias negativas que me invitaban a sentir miedo, la gran emoción negativa donde las haya!

Quizás nunca había imaginado que se podía hacer realidad mi sueño de amor… y nunca antes lo había vivido tan de cerca! Y esta vez mi corazón exigía abrirse para darse por entero y dejar salir todas esas emociones positivas que contenía, que deseaba compartir con ella y que había aprendido a expresar con palabras! Además sabía que, ser capaz de dar un paso adelante ante los obstáculos de la vida, es lo que nos hace maestros de nosotros mismos en ella! Y el salto hacia adelante no podía ser otro que, a pesar de esas creencias y experiencias negativas que había en mi mente, ser capaz de abrir mi corazón y dejar fluir la emoción que sentía! Para ello, tuve que sortear pensamientos que, aún ahora, deambulan por mi mente, de vez en cuando! Miedo al abandono, al desamor o, simplemente, a no merecer el amor en mi vida, dada mi mala experiencia o mi incapacidad crónica de vivirlo! Tenía demasiados argumentos en contra para abrir mi corazón! Pero la disyuntiva era seguir viviendo una vida vacía, sin amor y en soledad, lo que sin duda me conduciría a proseguir en mi infelicidad!

Pero, aún así, había decidido cambiar mi vida, aunque debiera asumir algún riesgo! Solo sabía que no podía seguir igual! Y logré abrir mi corazón día a día con ella, así como con ello aprendí a amarme a mí mismo, como nunca antes lo había hecho! No se puede dar ni reclamar lo que uno no posee, de antemano! Y quizás también aprendí que no solo amo para sentirme bien como muchos hacen, sino que elegí amar, precisamente, porque me sentía bien, conmigo mismo y con los demás, por primera vez en mi historia! Y esa es una gran diferencia! Y descubrí que “uno ama a los demás igual como se ama a sí mismo… con amabilidad y aceptación o con dureza y rechazo!” Y yo lo acepto, porque hoy mi amor ya es verdadero, incondicional y eterno, pase lo que pase con él en mi vida! Al fin y al cabo, amar es una opción libre, íntegra y, como tal, aquellas personas que llevas en el corazón están siempre cerca de ti, lo quieras o no… incluyéndote a tí mismo! Y así, de un plumazo, desapareció el crónico miedo al desamor, a la soledad, a la ausencia o al abandono, que habían nutrido e intoxicado mi historia y mis pensamientos durante tantos años antes! Simplemente porque en el amor de verdad no hay distancias…

Y, volviendo a la importancia de las emociones en nuestra vida cotidiana, gracias a todo ello, actualmente mis pensamientos, sentimientos y acciones siguen a pié juntillas lo que dice mi corazón, aunque ya sin abandonar mi mente! Por ello me considero un privilegiado que, la más de las veces, siento y pienso, pero sin dejarme llevar por alguno de esos presuntos extremos! Hoy ya amo desde dentro e integramente, involucrando en ello a mi corazón y a mi razón, así como mi realidad y mis sueños! Y dentro de mí empieza a haber esa paz necesaria para amar de verdad, aunque fuera aún pueda haber algunos momentos de conflicto o incertidumbre! Y cuando lo que piensas, sientes y haces están en consonancia, todo fluye sin esfuerzo y resulta fácil amar y sentirse amado, aunque en el camino hasta aquí huviera habido algo de dolor, de miedo y de sufrimiento!

¿Cuántos años derroche con la inútil e infértil pugna entre la razón y el corazón? ¿Por qué renunciar a algo tan propio como un pensamiento o una emoción, siendo positivos? ¿Por qué tener que escoger, si la felicidad es el resultado de la alineación interior entre el corazón y la mente? ¿Por que tener que elegir, si ambos forman parte intrínseca e indivisible de mí mismo y es todo lo que soy, tengo y deseo compartir, con amor?

Quizás la vida no es más que ser capaz de abrir el corazón cuando la felicidad lo necesita y lo reclama! Y tal vez por eso se afirma que el amor, cuando es verdadero y le dejamos, disuelve el miedo… y todo aquello que nos impide ser felices, tal como soñamos y merecemos!

Te invito a ver un vídeo sobre el poder del corazón, real motor de nuestra vida y de lo que vivimos en ella! Extrae tus propias conclusiones…

HeartMath®

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Acerca del autor: Miguel Benavent de Barbera

Barcelona, 1960 Emprendedor social, consultor de empresa y formador. Coach, mentor de emprendedores y escritor.

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