abr
12
2012

El SILENCIO, LUGAR DE ENCUENTRO (y II)

Sigue…

Pero hoy ya no soy una persona solitaria. Hoy disfruto de la soledad, que no es más que la presencia plena conmigo mismo y con mi corazón, donde habita quien hoy amo! Ser solitario significa, en cambio, echar de menos a alguien… y estar y sentirte dolorosamente sólo, sin compañía! Por eso hoy adoro mi soledad, en la que estoy bien acompañado, enamorado y sin huír de nada por miedo, como antes hacía! Mi soledad es rica, constructiva y, lo más importante, me ayuda a conectarme conmigo mismo y lo que siento en mi interior! La soledad me da fuerza, me inspira el amor, me une a mí mismo y, tal vez por eso, hoy es mi más preciado tesoro!

Y, si algo es el amor, es el placer de compartir un gran tesoro, el gran e íntimo encuentro con uno mismo… y con el otro, a quien amas! Por eso, hoy mi amor de verdad incluye compartir tanto la compañía, como mi preciada soledad, con quien amo! Y eso no es siempre fácil, pues para compartir la soledad, uno debe no temerla, saber y querer compartir sin miedo el Alma, quien la sustenta! Compartir la soledad es compartir lo más personal, íntimo y privado que posee uno, es compartirlo todo! Y, ni que decir tiene, que es mucho más que compartir solo la compañía, como casi todos hacen y yo hice, durante muchos años! Yo mismo nunca había podido, ni sabido, ni querido -¿o atrevido?- a compartir algo que no fuera mi compañía y, a ser posible, en mis mejores momentos!

Para mí hoy, amar de verdad ya significa compartir lo mejor de mí ser, incluyendo lo que conozco y desconozco de mí mismo, así como mis luces y mis sombras, para crecer ambos, juntos! Porque compartir la soledad y la compañía, lo mejor y lo peor de ambos y nuestro mútuo crecimiento es no dejar nada por compartir, aunque sabiéndonos ambos respetar los espacios y los tiempos propios, intentándonos comprender -en todo momento- y procurándonos amar de verdad, fluyendo sin miedo y para siempre, a pesar de las luces y las sombras que la vida nos pueda traer para algún día tal vez crecer cada día, juntos!

La soledad es el patrimonio más grande, perenne, personal e intransferible que tenemos! Es lo más importante que podemos compartir, porque está el Alma involucrada! Lo demás, la simple compañía, el amor solo epidérmico y pasajero lo dejo para quien se conforme con ello! El amor de verdad necesario para compartir todo y para siempre no sabe ya de espacios ni de tiempos, pero su alternativa ya no es la soledad dolorosa, sino el ansia de de compartirlo algún día, tanto con palabras, como en silencio! ¿No es acaso la felicidad el fruto de compartirse por entero, en una vida antes solo soñada, pero que aspira a convertirse en cotidiana y plena, aportando ambos la mejor y singular compañía, la soledad enriquecedora y el sagrado silencio, como lugar del mágico encuentro de las Almas, enamoradas?

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Acerca del autor: Miguel Benavent de Barbera

Barcelona, 1960 Emprendedor social, consultor de empresa y formador. Coach, mentor de emprendedores y escritor.

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