mar
5
2012

SUBESTIMAR LA CONFIANZA

De nuevo vuelvo al tema de la confianza! Lo contrario de la confianza es, obviamente, la desconfianza! Y ese es el mal de nuestro tiempo! ¿Cuántas veces sufrimos y nos inquietamos por desconfianza hacia algo o alguien en nuestra vida, sin que muchas veces haya razones reales para ello? Demasiadas veces el recelo y la desconfianza nacen de la propia inseguridad en uno mismo o, lo que es lo mismo, el miedo. Y, ni que decir tiene que el “hábito de la desconfianza” nos hace errar en nuestras decisiones e, incluso, una vez arraigado, puede incluso provocarnos alguna obsesión o enfermedad. Desconfiar nos hace ver a los demás como solo rivales, competencia y/o enemigos a batir! Nos provoca ansiedad o sentirnos amenazados, sin que haya verdaderas razones para ello… llega incluso a crear una actitud peligrosa en la vida, porque nos paraliza!

Durante muchos años he trabajado como consultor estratégico para empresas e instituciones, entre otras cosas, especializado en gestión de crisis. Y la crisis es, precisamente, el escenario en el que hay que recobrar la confianza como primer y necesario paso para resolver la situación conflictiva! Cuando uno pierde la confianza se desespera, como suele pasar en una crisis. Y, sin ella, es difícil que acertemos en nuestras decisiones, tanto en el ámbito personal como profesional!

Si observas, por ejemplo, la crisis actual, ésta se dilata en el tiempo porque la gente ha perdido la confianza ante las instituciones, los políticos, el mercado… yo diría que en el propio Sistema Económico. Y si las personas no recuperan la confianza, será muy difícil resolver esta crisis. ¿Cómo se recupera la confianza?, pensarás. Pues cuestionándose uno lo que produce desconfianza, tener el propósito firme de solventar los errores encontrados, aprender de la situación -para evitar que se repita- y recobrando la confianza perdida! Cuando, en vez de eso, uno ve que se dan palos de ciego, no se tiene el suficiente sentido autocrítico o bien se intenta desesperadamente evitar o camuflar la situación -pensando que de esta manera, se evita la crisis- la confianza no se restablece. Y eso, precisamente, es lo que a la gente de la calle le pasa cuando ve que los gobiernos, los políticos y las instituciones están desorientadas, tardan en reaccionar ante los síntomas evidentes de una ruptura de la “normalidad” y/o toman, como consecuencia de ello, medidas no apropiadas y tardías.

¿Recuerdas cuánto tiempo se tardó en reconocer la situación de crisis? Vetar la palabra crísis o escaparse de ella no ayuda a recuperar la confianza! Los problemas que han provocado una crisis hay que mirarlos de cara, analizarlos objetivamente y estar dispuestos a corregirlos, con voluntad! Si en vez de ello, intentamos quedar al margen, exculparnos o buscar un culpable ajeno de todo ello, lo único que lograremos es crear aún más desconfianza y la crisis continuará! El primer paso es reconocer que quizás nos hemos equivocado y que somos vulnerables ante una situación que nos sobrepasa! ¿Te suena esto? ¿Crees que la actitud de los políticos -del color que sean- y las instituciones hacen lo posible por solventar la crisis, con las medidas que proponen? ¿Crees que se está haciendo un analisis honesto y objetivo de la situación? ¿Han logrado realmente recuperar la confianza de los ciudadanos o, en vez de esto, están logrando desorientar y provocar aún más miedo entre la población?

Quizás algún día aprenderemos que la confianza es algo personal e intransferible, que muchas veces se basa solo en una percepción y, muchas otras veces, incluso sin razón. Y que la solución ante una crisis del tipo que sea, está en la actitud de cada uno de nosotros, teniendo el valor de corregir los posibles errores cometidos y aprender de la situación, para que no se vuelva a repetir! Lo que es seguro es que, sin recuperar la confianza, no hay solución posible a una situación adversa o una crisis del tipo que sea! La confianza es necesaria siempre, luego el tiempo, con la voluntad de superar la crisis, el sentido común y la humildad, lograrán el resto… Así es como se suele decir que cada crisis se convierte una singular oportunidad… para mejorar!

Te traigo un texto ajeno que habla de la confianza. Extrae tus propias conclusiones.

Hay algo que tienen en común cada individuo, relación, equipo, familia, organización, nación y civilización en todas partes del mundo; algo que, si desaparece, acaba con el gobierno más poderoso, la empresa con más éxito, el liderazgo más influyente, la amistad más sincera, el carácter más fuerte y el amor más profundo.

En cambio, si se desarrolla y se aprovecha, ese algo encierra el potencial de generar un éxito y una prosperidad sin parangón en todos los ámbitos de la vida. Sin embargo, es la posibilidad menos comprendida, más descuidada y más subestimada de nuestro tiempo.

Ese algo es la confianza.

La confianza nos afecta a todas horas del día y todos los días del año. Afianza y determina la calidad de toda relación, toda comunicación, todo proyecto laboral, toda iniciativa empresarial, todo esfuerzo donde nos impliquemos. Transforma la calidad de todos los momentos presentes y altera la trayectoria y las consecuencias de todos los momentos futuros de nuestras vidas, tanto en el terreno personal como en el profesional.

Al contrario de lo que cree la mayoría de la gente, la confianza no es algún tipo de cualidad blanda e ilusoria que se tiene o no se tiene; en lugar de eso, es un activo pragmático, tangible y activable que puede crearse, mucho más rápido de lo que tal vez se piensa.

Aunque los escándalos corporativos, las amenazas terroristas, las relaciones de poder en la oficina y las relaciones rotas hayan generado un bajo nivel de confianza en casi todos los ámbitos, sostengo que la capacidad de infundir, cultivar, desarrollar y recuperar la confianza no sólo resulta crucial para nuestro bienestar personal e interpersonal; es la competencia de liderazgo clave en la nueva economía global.

Asimismo, estoy convencido de que en cualquier situación, no hay nada más veloz que la rapidez de la confianza. Y, contrariamente a lo que afirma la creencia popular, se puede hacer algo con la confianza. De hecho, es posible adquirir la capacidad de infundir confianza!

“El Factor Confianza”, escrito por Stephen Covey

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Acerca del autor: Miguel Benavent de Barbera

Barcelona, 1960 Emprendedor social, consultor de empresa y formador. Coach, mentor de emprendedores y escritor.

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