jul
12
2013

ENCUENTROS MÁGICOS…O NO TANTO (y IV)

Sigue…

Pero quizás por eso, lamentablemente, encaramos los encuentros como algo solo ordinario, en nuestra vida. Sin entregarnos, sin esperar nada a cambio. Sin ser auténticos y amparándonos tras una máscara. Y así hacemos de cada posible encuentro mágico algo banal y vacío, que va vaciando nuestra vida. Y ésta nos parece entonces algo intrascendente, llena de personas y momentos que no nos aportan nada. Pero la vida a menudo juega con nosotros y, en medio de esta vacuidad, nos propone un destello del Alma. Y es entonces cuando el corazón se nos dispara para reclamar nuestra atención… Seguramente se trate de alguien o algo importantes que debamos vivir intensamente, tal como llega. No vienen precedidos de marchas triunfales ni de destellos de luz, sino que muchas veces nacen en un gesto apenas imperceptible.

Y es que el ser humano tiene el mal hábito de buscar incansablemente fuera aquello que anhela para su vida… desoyendo o no atendiendo eso que la vida nos regala, a cada instante. Buscamos fuera lo que ya tenemos dentro… aunque a veces, también proyectándose en lo que vivimos por fuera! Y es que alrededor nuestro a cada momento estuvo, está y estará todo lo necesario que deseamos para nuestra vida, solo hay que dejarse atrapar en cada preciso momento. Así, cuando estamos cegados a la realidad, cuando no deseamos o no nos atrevemos a atender al corazón -y a su intuición- que nos avisa cuando algo importante pasa, simplemente dejamos de vivir el momento posiblemente mágico y lo convertimos en uno más, en algo que solo guardamos en una agenda…

Y así vamos buscando lo que ya existe o aparece en nuestra vida y gastando la vida, día a día. Las horas, días, semanas y meses se agolpan en nuestra memoria y en nuestro diario, sin que nada nos perturbe o nos satisfaga. Y vivimos vidas monótonas, poco intensas y llenas de momentos vacíos…hasta que, de vez en cuando, la propia vida toma las riendas y, sin previo aviso, nos manda una señal o algo sorprendente, en el buen o en el mal sentido. Quizás algún día deberíamos aprender que lo único que desea la vida es que nos despertemos de la desidia y del letargo con que vivimos ordinariamente nuestra propia vida!

Personalmente hace ya tiempo que dejé atrás esa manera de vivir, vacía. Encuentro -casi siempre, porque soy humano y dudo, a pesar de todo- momentos singulares para celebrar y vivirlos intensamente. Mi vida día a día está llena de ellos y los vivo apasionadamente. Diría más, no puedo vivirlos de otra manera, ni siquiera dejar de vivirlos tal como llegan. Pero, como a ti te pasa, a ratos también me cuesta lograrlo, pues los acontecimientos de mi vida ordinaria van deslizándose uno a uno, manteniéndome distraído o poco atento a lo que siento en mi interior. Es entonces cuando debo apartarme de lo ilusorio y solo externo que me atrapa y recurrir a la soledad, para reencontrarme a mí mismo… y a la vez contigo, persona importante de mi vida!

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Acerca del autor: Miguel Benavent de Barbera

Barcelona, 1960 Emprendedor social, consultor de empresa y formador. Coach, mentor de emprendedores y escritor.

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