abr
28
2014

LA MADRE TIERRA…

Antecedente: Ayer acudí a la 19 edición de la “Fira per la Terra” (“Feria por la Tierra”) y, una vez más, me dí cuenta de lo lejos que estamos los seres humanos -en general- sobre la verdadera conciencia sobre la Tierra que nos acoje y nos nutre… Perdoname si soy demasiado crítico, pero me parece que hay demasiado negocio, cierta estética y poca Conciencia real de la Naturaleza y su grandeza! Terapias, productos ecológicos, comidas naturales, música para meditar, una estética determinada, etc.

Creo que el amor a la Naturaleza en nuestra vida es una experiencia, una actitud frente a la vida…en fin, una ética determinada! Pienso ahora en la fuerza imparable de la Naturaleza que se manifiesta en algo aparentemente tan simple como el brote de una nueva hoja de un árbol, superando la siempre presente fuerza de la gravedad, que lleva la savia hasta ella, muchas veces a gran altura. Esa hoja brillante e insignificante, con su propio color, textura, función y forma, específicas y singulares… Cada hoja con la fuerza del Universo en su interior, con su sentido propio y su destino…

O esa fuerza casi mágica e inhumana que hace sobrevivir a un niño recién nacido, enclenque, raquítico y desnutrido, en cualquier país del mal llamado Tercer Mundo, en que la vida se bate a diario con la muerte para salir adelante…

La Vida -así, con mayúsculas- es Naturaleza, no hay más. ¿Pero qué se puede esperar de un ser humano y el mundo que ha creado a imagen y semejanza de sus mayores sombras, que aún cree -iluso él- que lo creado está a su único servicio y es solo para su disfrute, aunque sea degradándolo y destruyendolo, para demostrar su presunto poder, fuerza bruta y vanidad? Tal vez tiene que ver con ese derecho que por ser hombres presuntamente civilizados creemos tener sobre la vida, hasta el punto de desperdiciarla o malversarla con actividades de riesgo o, simplemente, destructivas para nostros mismos o nuestro entorno…

Tenemos que estar apunto de perder la vida para valorarla y apreciarla por lo que es. La vida es un extraño privilegio, como lo es el Amor o la Naturaleza. Al fin y al cabo, ¿no son Vida, Amor y Naturaleza diferentes nombres de una misma cosa, que no es más que la razón de nuestra efímera existencia y paso por esta Tierra que nos acoje y, a la vez, nos quiere y nos proteje, como una madre? ¿Negar el Amor o la Naturaleza -o, si quieres, el Amor a la Naturaleza- no es una manera de también negar la Vida?

Si no eres capaz de sentirte único, irrepetible y parte consustancial -como una flor, una simple hoja de un árbol- del Universo ante la simple experiencia de la Naturaleza, revisa tu concepto del Amor y de la propia Vida… La Naturaleza, al fin y al cabo, es la gran maestra del Amor y de nuestra Vida, siempre cambiante, simple, fugaz y, a la vez, magestuosa y mágica…

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Acerca del autor: Miguel Benavent de Barbera

Barcelona, 1960 Emprendedor social, consultor de empresa y formador. Coach, mentor de emprendedores y escritor.

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